martes, 27 de mayo de 2008

Ibarretxe, López y la estrategia catalana


Recojo el comentario de Linguini en una entrada anterior en el que cita a Félix de Azúa en su blog:

Es incomprensible la maldad en su forma suprema, la de los años infernales, o en su estado blando, como en el País Vasco cuyo Presidente dijo el otro día que "ETA nos hace mucho daño a los nacionalistas vascos", sin que se le pase por el seso que el daño real, el que duele, se lo hacen a los asesinados. Parecía que en este enigma de la maldad humana Freud iba a echar una mano, pero fue una mano de pintura. Seguimos en la inopia y sufrimos un rechazo profundo: ¡vaya agobio, el binomio maldad-muerte! Sí, un peñazo insoportable. De hecho, lo propiamente insoportable. Pero amamos el cine de terror.

Pero Ibarretxe sigue adelante con su referéndum y Patxi López, siguiendo la estrategia catalana de reforma estatutaria, dice que no le tiene miedo al término nación para denominar al País Vasco. Efectivamente, el valiente López sólo le tiene miedo a la ETA y en lugar de enfrentarse a la mentira, al nacionalismo y al terrorismo, se pliega a lo que los nacionalistas y la ETA quieren. Hace buena la estrategia catalana de Zapatero con esos conceptos discutidos y discutibles. Ya lo dije el otro día, si López gana las elecciones vascas, tendremos nuevo estatuto vasco con el término nación en el preámbulo y más competencias (¿más?). Será el plan Ibarretxe, pero sin Ibarretxe.






Un intelectual este López. Ha definido nación como la define la Constitución boliviana, que en su artículo 30 dice:

I. Es nación y pueblo indígena originario campesino toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española.