lunes, 5 de mayo de 2008

"Yo, lo que diga el jefe"


Leí ayer en ABC una entrevista a Francisco Camps, caudillo de los peperos valencianos, en la que dice: «yo apoyaré todo lo que haga Mariano Rajoy en el congreso». ¿Todo?

No entiendo que los partidos políticos en España tengan que tener esta unanimidad soviética. Parece que la adhesión al líder máximo es casi como la que había que profesar a Stalin en sus buenos tiempos. Aunque ya lo definió Alfonso Guerra en su día cuando decía "el que se mueve no sale en la foto". En cualquier caso, la situación del PP es catatónica, terminal. Lo único que ha hecho el PP desde que perdió las elecciones, ha sido cesar en su labor opositora y en adorar al gran timonel Rajoy, el cual ya ha dado muestras suficientes de que para él lo importante es llegar a gobernar. Da igual con qué programa. Lo bueno, y así lo certifican muchos analistas y periodistas afines, es que gobiernen los nuestros, los del PP.

Lo dice bien El Capitán Trueno:

Frente a los que opinan que Mariano Rajoy no ha entendido el mensaje de las pasadas elecciones, creo muy al contrario que sí, que el líder 'popular' lo ha comprendido perfectamente. Ha columbrado que para alcanzar el poder a corto plazo hay que hacer como ZP, abandonar los principios y los valores de la democracia liberal y lanzarse a la piscina del populismo. Rajoy ha iniciado lo que parafraseando al ideólogo liberal Hayek podríamos llamar un camino de servidumbre, y se ha echado en brazos del populismo, como lo denuncia su agresivo alegato de Elche, donde clama por un partido sin ideología, como el PSOE de Zapatero, que trate de contentar a todo el mundo y que en nombre de lo 'popular', se ceda a los privilegios localistas.

Esta adhesión inquebrantable que todos los llamados "barones" (en realidad, no son más que caciques locales, reyes de sus pequeñas taifas de La Rioja, de Murcia y demás) están profesando a Rajoy no es más que la forma para asegurarse su poltrona y evitar una renovación radical del partido, evitar que triunfen las ideas que inevitablemente acabarían con sus posiciones de privilegio. Porque lo que España necesita para progresar en el futuro es una reforma radical de las estructuras gobernantes, quitar poder al Gobierno (a todos los gobiernos) y todo eso les haría irrelevantes. Lo peor es que Rajoy, apoyándose en estos "barones", se va a convertir en su rehén y no podrá hacer, ni siquiera debatir las ideas que puedan situar a España en el futuro.

Mientras Rajoy se convierte en el gran timonel, el Gobierno campa a sus anchas sin nadie que se le oponga. Bueno, sí. Rosa Díez, "la oposición (por ser una)", sí tiene iniciativas. Cosas que podrían merecer algún comentario de algún portavoz del PP:

1. La crisis económica: bajada del consumo, subida del paro, sistema crediticio bajo mínimos, etc. El Banco de España, gobernado por el amigo del Gobierno, MAFO, certifica la crisis en todo su dramatismoy deja al descubierto las mentiras de Zapatero y Solbes durante la campaña.
2. Pago del rescate por parte del Gobierno y dejar a los piratas somalíes libres. Hoy El País informaba que el CNI había intervenido en el pago.
3. Revelaciones sobre el caso del chivatazo a ETA de hace dos años y que Garzón retrasa y oculta bajo el secreto del sumario. Parece que uno de los teléfonos del chivatazo pertenecía a un alto cargo de Interior.
4. Escándalo de la contratación de Taguas por parte de SEOPAN.
5. Encarcelamiento, ahora sí, de la alcaldesa de ANV de Mondragón. Hace un año se podía presentar a las elecciones porque era una candidatura "limpia". Como la patochada de las mociones éticas del PNV no cuaja, utilizamos a Garzón.

Y Rajoy viajando a Siberia para buscar el campo en el que internar a los disidentes.