sábado, 3 de mayo de 2008

Los falsificadores



La película Los falsificadores cuenta la historia de la operación Bernhard en la Alemania nazi durante la 2ª Guerra Mundial. Esta operación pretendía arruinar las economías de los países aliados mediante la falsificación masiva de libras esterlinas y, posteriormente, de dólares, además de conseguir divisas para sufragar los tremendos gastos derivados de la guerra. Para ello, los alemanes seleccionaron un grupo de judíos expertos en tipografía, impresión y caligrafía a los que trataban con muchos privilegios comparados con el resto de prisioneros del campo de concentración de Sachsenhausen.

El personaje central, Sally Sorowitsch es un falsificador de pasaportes y de moneda, un hampón de poca monta, al que detiene la policía antes de la guerra y que es seleccionado para formar parte de ese grupo de elegidos. Es un personaje individualista, que busca sobrevivir como sea, alargar su existencia un día más, sin importarle mucho lo que tenga que hacer para conseguir ese objetivo. A pesar de ese individualismo, es un hombre de honor que no delatará a sus compañeros y que se preocupa por el grupo. Su personalidad se contrapone a la de los otros dos protagonistas de la película, el comunista Adolf Burger y el mayor de las SS, Herzog. La película no intenta contraponer el mal de los nazis contra el bien de los judíos, sino que cada uno de los personajes tiene sus claroscuros.

Así, el nazi Herzog es un personaje corrupto cuyo trabajo como mayor de las SS no es más que eso, un trabajo y, como tal lo ejecuta. Pero no por ello se deja llevar por la crueldad absoluta en el trato a los prisioneros. Es más, a él lo único que le interesa es dar resultados a sus jefes y que no le presionen para seguir con su vida cómoda junto a su mujer y a sus hijos en su gran residencia. El comunista Burger, el activista antinazi, es otro personaje que en algunos momentos se hace antipático por su fanatismo que casi lleva al fusilamiento de sus compañeros.

La historia es la lucha entre Sally y su misión de falsificar el dólar contra la oposición de Burger,
que no quiere colaborar con su trabajo a la victoria militar alemana, aunque sea a costa de su propia vida. Los prisioneros se encuentran frente al dilema de colaborar con el enemigo, lo cual les llevará sin duda a su propia muerte si los alemanes ganan la guerra, o resistir y morir inmediatamente. Es, de alguna manera, el mismo dilema de la convicción o la responsabilidad que comentábamos el otro día al hilo del pago del secuestro. La ética de la convicción arrastraría a Burger a su muerte y a la de sus compañeros, mientras que la responsabilidad de Sorowitsch le lleva a colaborar con su enemigo, con su verdugo y, finalmente, a salvar su vida.

Además, la película muestra una vez más la brutalidad de los nazis en el trato a los judíos, como el sargento que mata a sangre fría a un prisionero por estar enfermo de tuberculosis
o los prisioneros de la parte no privilegiada de Sachsenhausen, famélicos, andrajosos, viviendo entre cadáveres.

Magnífica película. Buena historia, buenos personajes y excelente realización. Sin fuegos artificiales.

Recupero unos párrafos de Vida y destino:

"El antisemitismo es un espejo donde se reflejan los defectos de los individuos, de las estructuras sociales y de los sistemas estatales. Dime de qué acusas a un judío y te diré de qué eres culpable.
...
Y el nacionalsocialismo, al acusar al pueblo judío que él mismo había inventado de racismo, de ansia de dominar el mundo y de una indiferencia cosmopolita hacia la nación alemana, proyectaba sobre los judíos sus propios rasgos. Pero éste es sólo uno de los aspectos del antisemitismo.

El antisemitismo es la expresión de la falta de talento, de la incapacidad de vencer en una contienda con las mismas armas; y eso es aplicable a todos los campos, tanto la ciencia como el comercio, la artesanía, la pintura. El antisemitismo es la medida de la mediocridad humana. Los Estados buscan la explicación de sus fracasos en las artimañas del judaísmo internacional. Pero éste es sólo uno de los aspectos del antisemitismo.

El antisemitismo es la expresión de la falta de cultura en las masas populares, incapaces de analizar las verdaderas causas de su pobreza y sufrimiento. Las gentes incultas ven en los judíos la causa de sus desgracias en lugar de verla en la estructura social y el Estado. Pero también el antisemitismo de las masas no es más que uno de sus aspectos.

El antisemitismo es la medida de los prejuicios religiosos que está latente en las capas más bajas de la sociedad. Pero éste, también, es sólo uno de los apsectos del antisemitismo."