miércoles, 2 de mayo de 2007

Piratas, imitadores


Al final, sí he podido leer el reportaje de El País sobre el canon y descubro con sorpresa que en el Reino Unido y en Estados Unidos no hay canon. Siendo estos dos países donde más músicos hay y donde más música se escucha y se comercializa, se concluye que el canon no es más que un mecanismo de un grupo de artistas frustrados para que el Estado les garantice por ley unos ingresos que en el mercado libre no son capaces de conseguir. Es decir, lo de siempre. Unos cuantos con marchamo de progres consiguen que el gobierno haga leyes a su medida para sacarle los cuartos a los que libremente no quieren ser sus clientes.


Del reportaje:



En Estados Unidos no existe la copia privada, pero se permite el uso de material
bajo copyright si no hay lucro, no perjudica al titular del derecho o es para
material escolar. Es el concepto fair use ('uso legítimo'). En Gran Bretaña
emplean un término diferente para decir lo mismo: fair trading. El uso legítimo
en los países anglosajones se deduce por cuatro circunstancias: el uso comercial
o no de la obra por parte del copista; la naturaleza de la obra copiada -una
reproducción de tamaño normal se considera legítimo; un poster, no-; la cantidad
de la obra original que se ha utilizado (no es lo mismo citar una obra que
reproducir la mitad), y el efecto que produce en el mercado.
Los sajones lo tienen mucho más claro, creo yo. Será porque no tienen a Ramoncín.