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jueves, 21 de abril de 2011

Campeón de Copa


Vibramos ayer con la emocionante final de Copa del Rey. Justo campeón el Real Madrid.

sábado, 17 de julio de 2010

Fútbol

El domingo pasado España ganó la Copa del Mundo de fútbol, como es de todos conocido. Toda España estaba detrás del televisor y la mitad salió a la calle a celebrar la victoria. Y es que el fútbol es un gran deporte, es el deporte rey, sin duda alguna. El más emocionante, el que mueve a las masas, el que hace que los países o las ciudades se movilicen detrás de sus equipos.

José María Carrascal escribía hace unos días un espléndido artículo en ABC:

¿A qué se debe ese éxito universal del fútbol? De entrada, a su accesibilidad. Basta un balón y un terreno de juego. El balón no hace falta que sea de reglamento. Ni siquiera que sea un balón. La inmensa mayoría de los niños han empezado a jugar con una pelota, que en muchos casos ni siquiera era de goma, sino de trapo: unos calcetines viejos rellenos de restos de las telas más diversas hasta adquirir un perfil más o menos esférico, y a darle patadas para ver de introducirla en la portería contraria. En cuanto al campo, ¿qué podría decirles? Sirve cualquiera. Un prado o una playa, un pedregal o una explanada, el atrio de una iglesia o el patio de un colegio, un descampado o la propia calle, aunque ahora está vedada por los coches, pero fue donde empezamos a jugar todos los niños de mi generación, encargándose a los porteros la tarea de avisar si se acercaba un vehículo. Para marcar las porterías bastaban dos piedras o incluso los libros de texto. Los límites solían señalarlos los naturales del terreno de juego, del árbitro se prescindía la inmensa mayoría de las veces, al ser muy pocos los que se prestaban a tan poco reconocida labor. Y no crean que había más conflictos que los que hay hoy con colegiado, silbato, ayudantes y demás. Si nos hubieran dicho que el fútbol llegaría a jugarse en terrenos cuya hierba se cuida aún más que la de los jardines, no sólo con riego artificial sino también calefacción subterránea, no lo hubiésemos creído, como tantas otras cosas.

Este fragmento me recordó algunas de mis vivencias relacionadas con el fútbol. Es verdad que casi todos los niños han tenido alguna relación con un balón y es parte de sus mejores vivencias de diversión y emoción. Yo recuerdo que nadie quería llevar el balón al colegio, pues la probabilidad de perderlo era muy alta, pues un patadón mandaba el balón fuera del colegio y estaba prohibido salir a buscarlo. Los días sin balón se organizaban precarios partidos en los que se le daban patadas a una bola hecha con los papeles de envolver los bocadillos de los participantes envueltos en una bolsa de plástico y atada con un cordel. Más que un partido era un "balón regateao", una variante en la que hay un portero y los niños pelean por meterle un gol. El premio (?) era quedarse de portero.

En el colegio al que yo iba se jugaban quince partidos simultáneamente. Cada cierto tiempo se producía un choque entre dos jugadores que perseguían su balón sin preocuparse del tráfico circundante. O un balón daba por casualidad a otro balón desviándolo de su trayectoria hacia el interior de la portería. Pero lo peor no eran los quince partidos simultáneos, sino los charcos oceánicos que se formaban en el patio cuando llovía. Sólo los muy valientes (por la bronca de sus madres) o los que llevaban botas de agua osaban jugar al "waterpolo". O esos partidos de liguilla del colegio en los que todos los chavales nos queríamos lucir delante de las niñas de la clase haciendo las pocas o muchas filigranas que sabíamos.

Como dice Carrascal, el fútbol se puede jugar en cualquier lugar. Recuerdo el día que conocí a Daniel, que nos fuimos a su casa y jugamos un partido de fútbol en ¡su dormitorio!. Quedamos empate a 33, creo. Aunque él se acordará con precisión del número. También he jugado con mi hermano en el largo pasillo o en la terraza del séptimo piso de casa de mis padres. Aquí también había muchas posibilidades de perder el balón, pues cuando caía a la calle ninguno nos atrevíamos a bajar a por él. Menos cuando caía encima de un coche que pasaba causando un gran estrépito. A veces, Julián, el malhumorado portero de la finca, lo recogía. Con quien también hemos jugado era con nuestro hermano pequeño. Pero en este caso sólo entrenábamos precisión en el tiro. Cuando el niño tenía entre un año y dos, lo poníamos en medio del pasillo inmóvil y le tirábamos con el balón a ver si lo derribábamos. Lo hacíamos, claro.

La memoria es incapaz de olvidar los momentos vividos en partidos de fútbol especiales. Por ejemplo, el España - Malta del 12 a 1 lo vi con mi amigo Javier en un bar cerca de la puerta del Sol. Terminamos abrazándonos a los parroquianos. O la desgraciada derrota del Mundial 86 contra Bélgica que seguíamos simultáneamente al recuento electoral de aquel año en el que también ganó Felipe. Doble decepción. No sabíamos que nos quedarían 10 años para quitarnos de encima al sinvergüenza sevillano, ahora estadista. y veinticuatro para ganar el Mundial. O la séptima Copa de Europa del Madrid, que vi en el Puerto de Santa María con unos compañeros de trabajo, después de una jornada de trabajo en el astillero de Puerto Real. Memorable gol de Mijatovic ante la Juventus de Zidane. La final del Mundial 82, que vimos en casa de unos amigos de mis padres, con Sandro Pertini, simpático anciano, levantándose a celebrar los goles de Paolo Rossi para los "azzurri". El golazo de Zidane para ganar la novena Copa de Europa del Real Madrid.

Como dice Roberto Fontanarrosa, “Creo que si no se entiende que esto es una pasión, y las pasiones son bastantes inexplicables, no se entiende nada de lo que pasa en el fútbol”

El fútbol es un arte.


jueves, 8 de julio de 2010

La decadencia de la Monarquía



Hoy, regresado de Sudáfrica y tras un vuelo tremendamente agitado de Barcelona a Madrid con aterrizaje abortado y todo, he visto en las noticias este vídeo que me ha dejado estupefacto. Es la decadencia total de la Monarquía. Hay que ver a toda una Reina de España dándole la mano a un melenudo en toalla recién salido de la ducha. Tengo que decir que el pobre Puyol parece azorado y se sabe fuera de lugar en ese momento, lo cual quiere decir que el pueblo sabe mejor cuál es su papel que estos Reyes que, queríendose hacer los simpáticos se desvisten de toda su pompa y boato que es inherente a la institución.

¿Quién guía los movimientos de nuestros monarcas? ¡Qué zafiedad! Es el puro reflejo del momento y país en el que nos encontramos.

domingo, 11 de abril de 2010

Soy un forofo


Algún seguidor malintencionado me pide un comentario sobre el partido del Real Madrid y del Barça, eso que los periodistas llaman el clásico, el partido del siglo dos veces al año.

Lo que yo vi por la televisión no se corresponde con lo que dicen los periódicos, lo que me ratifica en mi opinión que uno no se puede fiar de la prensa. Todos dicen que ganó el fútbol, al que parece que sólo juega el Barça, que fue tremendamente superior. Eso es verdad, y se puede comprobar en el resultado. Lo que ocultan los medios es la influencia decisiva del árbitro en el resultado.

Si el gol de Messi no fue precedido de una mano "clamorosa" (el argot del periodismo deportivo obliga a estos adjetivos incomprensibles), y la patada de Alves a Ronaldo no fue merecedor a de la segunda tarjeta amarilla y el gol que le anularon a Raúl fue injustamente anulado, entonces el Barcelona fue superior. Fue superior porque empezó jugando con 12, Mejuto se movía con libertad por todo el campo camuflado con otra camiseta, aunque debajo llevaba la azulgrana.

¿Es la prensa o soy un forofo?

domingo, 19 de julio de 2009

Sistach, te esperamos

Hace unos días, el arzobispo de Barcelona criticaba el fichaje de Cristiano Ronaldo y lo llamaba dispendio descomunal. Espero que en su homilía de hoy el insigne arzobispo haya criticado y excomulgado a Joan Laporta por un dispendio similar en el fichaje de Ibrahimovic, un jugador sueco del Inter. 45 millones, más el trapaso de Eto'o, más la cesión de otro jugador, pueden sumar fácilmente los 80 millones de euros. Y el jugador ya percibe en el Inter 12 millones netos. No creo que se venga a Barcelona por menos.

Señor arzobispo, por favor.

jueves, 18 de junio de 2009

CR9



El Madrid ha pagado 80 millones de libras para fichar a Cristiano Ronaldo, lo cual ha generado una serie de críticas de conspicuos barcelonistas de diferentes instituciones. Para empezar, el presidente del Barça dijo que "el modelo del Real Madrid era imperialista y prepotente con orígenes en el chollo". Después, el arzobispo de Barcelona dijo que le parecían mal "los dispendios descomunales" refiriéndose al Real Madrid. Sorprende que el arzobispo no haya criticado los 12 millones y medio anuales que el Barça le paga a Messi. Y después, por supuesto, el incomparable Zapatero ha dicho que "no le parece bien el fichaje de Cristiano Ronaldo" (entrar en el link para ver la foto del presidente, merece la pena). Creo que si no fuera "Cristiano", le gustaría más al presidente.

Efectivamente, la astronómica cantidad pagada por el Madrid es la más alta de la historia y puede ser considerada por algunos disparatada y excesiva, aunque hay algunas consideraciones que hacer. La primera es que de los 94 millones pagados, al parecer Calderón había firmado un precontrato por el que el Real Madrid pagaría una penalización de 30 millones si no fichaba al jugador. Es lo que en economía se llama un coste hundido, un gasto ya hecho que se puede dar por perdido. Viéndolo así, CR9 sólo costaría 64 millones del ala, lo que costó Figo en 2000. Por otro lado, se ha demostrado que este chico tan hortera y con esa pinta de gintanillo venido a más, es un fenómeno social mundial que ha llenado las portadas de todos los diarios del mundo y que ha puesto al Real Madrid en órbita. Se ve esto como una inversión en un activo que va a generar mucho dinero en el futuro. Así, habría que valorar el desembolso por la Tasa de Retorno esperada como consecuencia de la venta de los derechos de imagen del jugador y el extra de audiencia que generará en todo el mundo para los partidos que juegue el Real Madrid y que será convenientemente remunerada.

Es decir, que el fichaje sólo se podrá calificar de excesivo si el Real Madrid no es capaz de rentabilizar la operación económicamente. No hay más que discutir. Ahora bien, si fuera tan rentable, yo me pregunto por qué Florentino no ha fichado a CR9 él mismo y explota él sus derechos. Tiene el dinero suficiente como para hacerlo, pero no se arriesga. Fue el modelo que utilizó Gil en sus primeros años en el Atlético.

Todo esto es excesivo, pero es la sociedad en la que vivimos en la que millones de personas están dispuestas a pagar por ver a este futbolista. Conmigo que no cuenten. Si es gratis, lo veré. Pero de pagar, ni un duro.

miércoles, 2 de julio de 2008

Ridiculez

La trayectoria de España en la Eurocopa de fútbol ha provocado reacciones ridículas en todos los sectores sociales. Empezando por el penoso papel de los nacionalistas, claramente molestos por el éxito de la "selección estatal" (así la llaman algunos medios nacionalistas), que preferían la victoria de Alemania o de Rusia.

Además, en la selección han jugado algunos jugadores catalanes como Xavi o Fábregas. Estos chicos han sido llamados traidores por parte de los nacionalistas. En este vídeo, el día de la celebración del triunfo, Xavi, sin pensarlo bien y contagiado por el entusiasmo de sus compañeros, dio un paso que le puede costar caro en el oasis totalitario catalán. Dijo ¡Viva España!



En foros nacionalistas catalanes insultan a estos jugadores catalanes y les dedican los siguientes comentarios:

- Doncs això si aquests jugadors, que ni es dignen a treure una senyera como va fer el Sergio Ramos amb la bandera d' Andalusia, tornen a jugar algún partit amb la selecció catalana els haurem de rebre amb una sonora pitada.http://www.blogger.com/img/gl.link.gif

- Potser de tots el que més m'ha decebut és en Cesc, un nano de la cantera amb arrels i cognoms catalanes dient que està orgullós d'estar a les ordres d'una nació fa molta pena. Sort que en els casos extrems tenim a l'Oleguer. Visca la terra
- el que més m'agrada es que aquest botiflers quan tinguin l'opció d'escullir selecció(que la tindran)alguns voldran salvar la cara escullint la nostre...pero nosaltres....NI OBLIT NI PERDÓ!!! a fer la mà...TRAIDORS!!

- El Cesc té una cara d'espanyolista que no se l'aguanta...

- Hem de demostrar que Catalunya no perdona als seus traidors. Que se'n vaigin a fregir espàrrecs amb la seva selección amb una bandera del toro a l' esquena a cantar el "que viva España"

- He vist un tros del telenotícies de TV3(acollonant lo contents que estaven els presentadors quan parlaven de "la roja"), i he vist onejar al Cesc la bandera d'Espanya...

- En Xavi acaba de dir a Madrid rodejat de banderes españoles: "VIVA ESPAÑA".

- Et juro que quan jo vagi al Camp Nou xiularé al Xavi!!!

- El monty ho crida perquè és espanyol i exerceix com a tal, el pitjor és que en Pujol és català i exercia com a espanyol i també cridava "vivas"

- Xavi i Cesc per mi sempre mes jugadors enemics .. juguin a l'equip que juguin. Ja no els hi tenia massa simpatia (simplement perquè no desprenen cap tipus de magnetisme), però es que ara ja els tinc ben decantats a la banda de l'odi ... que ho gaudeixin allà, perquè aqui espero que molta gent ensi com jo i els hi recordi des d'avui ene endavant

Curiosamente, los que sí se alegran de la victoria de la selección española, también rozan o incurren en el ridículo absoluto, comparando la victoria de la brillante selección española con una nueva España, con la España de la democracia o sandeces semejantes. Ssegún esto, los éxitos de los gimnastas soviéticos eran el reflejo de una pujanza de la sociedad rusa o los próximos éxitos de los chinos en los Juegos Olímpicos reflejarán la libertad y democracia que hay en China. Cosas que he leído en estos días:

De un particular: "esta vez la selección ha ofrecido espectáculo, clase, brío, creatividad, sofisticación en el juego, estilo, deportividad, modernidad… transmitiendo una idea diferente de España a la que habitualmente transmitió: fútbol de cazalla, furia bruta, cojones y otros valores de cuartel de mili franquista. Esta selección refleja a la España que queremos"

El Mundo también dice que los jugadores de la selección "reflejan la transformación que ha experimentado nuestro país estos años". El País: "una selección que ha jugado con ansia de ganar, pero que deja la furia, el sambenito de otros tiempos, al Duque de Alba". No es extraño que Zapatero se haya atribuido la victoria y se haya proclamado el presidente de la democracia que ganó la Eurocopa.

A mí me resulta triste que la sociedad española sólo sea capaz de movilizarse por una camiseta y un grupo de jugadores, mientras que asiste impávida a los atentados contra la libertad y la verdad que continuamente sufre por parte de los políticos.

Lo más acertado que he leído lo he visto en Libertad Digital. Ya sé que es un medio de la extrema derecha patrocinado por Jiménez Losantos, pero estoy de acuerdo con ellos. Y creo que su argumento es todo menos de extrema derecha:

Desgraciadamente, a muchos habrá algo les siga doliendo después de esta final, y es que para tantos compatriotas España siga siendo sólo una camiseta, una bandera que sólo representa a unos deportistas, y no a una nación. Para la minoría para la que España es una garantía de nuestras libertades y nuestros derechos, esta gran victoria no conlleva sólo alegría y satisfacción, sino un punto de amargura ante los éxitos de una nación que se marcha por el desagüe.

domingo, 29 de junio de 2008

Campeones


Aunque parezca mentira, no he visto el partido. Cuando planifiqué un fin de semana en la costa, no pensé que el domingo se jugaría la final de la Eurocopa y saqué billetes de regreso a Madrid en el AVE de las 9 de la noche. Sólo he podido seguir el partido a través de internet los ratos en los que no se cortaba la conexión y por las continuas llamadas que los vecinos del vagón recibían con noticias sobre el partido.

Ahora ya tenemos un poco de opio en las venas del pueblo para hacerle olvidar la ¿crisis? (Zapatero, hoy en El País, "es opinable si hay crisis").

miércoles, 12 de marzo de 2008

Lo que hace la gente por no trabajar

Como decía mi abuelo cuando veía a malabaristas, trapecistas y demás virtuosos de la nada, ¡hay que ver lo que hace la gente por no trabajar!


domingo, 6 de mayo de 2007

Sarkozy


Acabo de llegar del Bernabéu, de ver el partido entre el Real Madrid y el Sevilla. Ganó el Madrid un partidazo en el que ha dominado casi todo el partido y, a pesar de que empezó perdiendo, remontó en el segundo tiempo gracias a la fabulosa actuación de Guti. El centrocampista del Madrid dio dos pases a van Nistelrooy y a Robinho para darle la vuelta al marcador. Remachó otra vez el pichichi holandés. Ha habido de todo, cinco goles, tres expulsiones, el Bernabéu animadísimo a pesar de jugar en contra del marcador bastante tiempo. Lo hemos pasado muy bien, la verdad.


Lo mejor ha sido del día ha sido la victoria de Sarkozy en Francia. Especialmente por el discurso que, según la prensa, ha mantenido durante la campaña: elogio del esfuerzo, crítica del relativismo, enterramiento del mayo 68 y de la ruina moral que ha traído consigo, renovación de modos y políticas que esperemos se trasladen a España. Parece que Francia se ha dado cuenta de que tiene que reformarse de arriba abajo y parece que Sarkozy tiene las ganas y las ideas para llevarlo a cabo. Hay una buena semblanza del nuevo presidente francés en La Razón de hoy:

Anclada en polémicas estériles y algo cochambrosas, la rutina política española transcurre mustia y adocenada. El vigoroso y ejemplar debate de las ideas que ha tenido lugar en Francia, por primera vez en muchos años, debería hacernos despertar. Sarkozy se ha erigido en el referente político y moral de una nueva derecha firme y robusta, defensora de unos principios que quedaron sepultados en el sesenta y ocho. Ahí, sin duda, está el camino a seguir.

Fue en el estadio de Berçy, ante más de 30.000 personas que rebosaban las gradas, cuando Nicolas Sarkozy pronunció seguramente uno de los discursos más cruciales de su apasionante campaña electoral. Allí, el hijo del inmigrante húngaro hizo saltar por los aires los restos del naufragio de mayo del 68, al que todavía permanece anclado buena parte de la izquierda francesa, con madame Royal al frente, y de alguna otra parroquia occidental.Un Sarkozy sólido y contundente señaló con su índice flamígero el origen del mal: bajo los adoquines del Barrio Latino no se encuentra la playa, sino el relativismo moral, la podredumbre ética, la laxitud cívica, el abandono, la desgana, el igualitarismo, la complacencia, la
devaluación de los principios, del esfuerzo, de la responsabilidad. Sarkozy habló, en suma, del origen de la decadencia de Francia: la voladura de la escuela tradicional y su sustitución por un corrosivo antiautoritarismo libertario y adolescente que ha convertido a Francia en una nación devastada, huérfana de los valores que imprimen vigor y dinamismo a una sociedad moderna. En Berçy se mostró el Sarkozy más auténtico, la encarnación de una derecha moderna y estimulante que reivindica el esfuerzo, la entrega, el sacrificio, el mérito a la que asquea el adocenamiento, el pensamiento único, la moral acomodaticia, la galbana mental, el buenismo, la complacencia. Una sociedad atenazada por unos sindicatos artríticos, por una universidad oxidada, por unos medios de comunicación periclitados. Sarkozy pulverizó el viejo mito sesentayochista, se olvidó por unas horas de sus forzados guiños al centro y mostró la única vía para escapar de la frustrante ciénaga de la mediocridad. Un discurso crucial y proteico. Ségolène Royal, aferrada al tópico y al pasado, respondió con un cántico seráfico al sesentayochismo, que definió como «un viento de libertad». Amén. Mariano Rajoy también ha empezado a hablar de la escuela y de la educación en sus apariciones públicas.

El primer aldabonazo certero lo propinó a su paso por «LA RAZÓN de...», cuando
desgranó los males que afligen al panorama docente en nuestro país, desde la
Logse hasta nuestros tristes días. Observad lo que pasa en nuestras aulas, ahí
se encontrará el origen del debilitamiento moral y la languidez intelectual. El
sesentayochismo al que también sigue aferrada nuestra izquierda socialista ha
pretendido borrar de las escuelas el valor del esfuerzo, la disciplina, el respeto al docente, el estímulo a la iniciativa, la entrega, la recompensa del mérito. El actual presidente del Gobierno galopa anclado, en lo político, a la II República y en lo social, al mayo del 68. Un combinado letal. Iniciativas como el imposible proceso de paz, las leyes señuelo de Dependencia, Igualdad o matrimonios homosexuales, la lapidación pública de Manuel Conthe y la voladura descontrolada de la CNMV son algunos rasgos que caracterizan ese relativismo moral que denuncia Benedicto XVI y que Sarkozy ha señalado como el origen de la defunción de las ideas y el desmoronamiento social, cultural y político de Francia. La apasionante batalla electoral francesa, con un epílogo de lujo en forma del mejor debate televisivo vivido en Europa en los últimos treinta años, debería hacer reaccionar a nuestra clase política y también a la opinión pública (y a sus agentes mediáticos, desde luego), estérilmente enfrascada en el monotema y en rutinario desgaste cada día. Un imposible. Aquí nos tienen hipnotizados y apantojados. Haciendo las cuentas de las trampas que se le permiten a Batasuna y escarbando en un trampantojo en forma de tonadillera. ¿Y las ideas? La única que por aquí se maneja desde la Presidencia del Gobierno recuerda levemente a la frase con la que madame Royal cierra sus mítines: «Cojámonos de la mano y amémonos».
Pero eso sí, absténganse de pensar.

En El País hacen otro retrato con un mal titular. Todo lo que el cronista de El País parece denostar de Sarkozy me parece atractivo a mí. Es bueno el análisis de los titulares de El País sobre los candidatos que hace Arcadi Espada.


¿Arderán los suburbios franceses si Nicolas Sarkozy es elegido hoy presidente de
la República, como prevé su rival socialista, Ségolène Royal, y muchos
habitantes de las banlieues? O, al contrario, ¿es el candidato conservador la
única persona capaz de llevar a cabo las reformas que este país necesita con
urgencia para recuperar su crecimiento económico, como cree The Economist y,
según todas las encuestas, la mayoría de los franceses? Nunca un candidato había
despertado un movimiento de adhesiones y rechazos tan profundo, si exceptuamos al ultraderechista Jean-Marie Le Pen, cuando pasó a la segunda vuelta en 2002, y
nunca un candidato había dejado tan clara cuál es su ambición: dar la vuelta al
país.
Nicolas Sarkozy, de 52 años, de los que lleva 30 en política, no ha ocultado que pretende acabar con el sistema que Francia ha forjado a lo largo de las últimas décadas: flexibilizará las 35 horas, quitará el paro a las personas que rechacen dos puestos de trabajo, encarcelará a los reincidentes y tirará la llave, suprimirá casi
totalmente los impuestos de sucesión y reducirá las tasas, creará un Ministerio
de Inmigración e Identidad Nacional, limitará los mandatos presidenciales a dos,
defenderá un minitratado para la Unión, obligará a que los alumnos se levanten
cuando entre el profesor en el aula, instaurará servicios mínimos en los
transportes, endurecerá las leyes de inmigración para el reagrupamiento
familiar...
"Juntos todo es posible" ha sido el lema de su campaña, durante
la que hizo concesiones a la derecha extrema en la primera vuelta y al centro en
la segunda, y refleja la ambición de alguien que quiere cambiar Francia de
arriba abajo, aunque también tiene en cuenta el rechazo a la globalización y un
sentido del proteccionismo económico que comparten la mayoría de los ciudadanos (las críticas contra el Banco Central Europeo por mantener el euro tan alto están entre sus temas favoritos).
"Nos quedan dos días para decir adiós a la herencia de Mayo del 68", exclamó al final del último mitin de su campaña, celebrado en Montpellier, retomando otra de sus obsesiones: borrar de la conciencia francesa aquella primavera en la que se podía encontrar la playa bajo los adoquines. Su proyecto de 16 folios está resumido en 15 puntos, que van desde "el orgullo de ser francés" hasta "rehabilitar el trabajo", "Europa como resistencia a la globalización" o "vencer el paro".
"Sarkozy es alguien que conoce profundamente los recursos de la comunicación pública y el lenguaje político", explica la politóloga Fiammetta Venner. Esta habilidad le ayudará a vender sus primeras medidas -en Francia se dice que un presidente recién elegido debe tomar las decisiones más importantes de su mandato en las primeras semanas-; pero también le ha permitido distanciarse de la acción de un Gobierno del que ha formado parte en dos carteras tan cruciales como Finanzas e Interior y sobrevivir a una campaña que se ha centrado en atacarlo.
"Elegir a Nicolas Sarkozy sería peligroso", declaró Ségolène Royal el día del cierre de la campaña. "Me temo que pueden producirse revueltas después de su elección, es algo de lo que todo el mundo habla en las banlieues", señala el escritor Mohamed Razane, habitante del departamento de Seine-saint-Dennis, que concentra gran parte de los barrios más calientes, trabajador social experto en jóvenes conflictivos y autor de la novela Dit violent (Gallimard). "Mi departamento ha sido el que ha conocido el mayor número de inscripciones de votantes de Francia y no se trata de que los jóvenes hayan vuelto a creer en la política; se debe sobre todo al anti Sarkozy", prosigue Razane.

Sólo me queda una duda acerca de Sarkozy y es si será capaz de abrir la economía francesa y enfrentarse a los lobbys sindicales y funcionariales franceses para aplicar todas esas reformas que anuncia. Veremos. Parece que hay disturbios en la democrática Francia.


¿Tendremos que llegar en España a la ruina moral y económica francesa para elegir a alguien con ideas reformadoras? Si es así, ¿cuánto nos queda para llegar a esa situación?