domingo, 24 de mayo de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
Más sobre Palestina
A través de diversas fuentes recojo estas opiniones sobre el conflicto de Oriente Medio. Cami me recomienda un artículo de Pilar Rahola aparecido recientemente:
Algunos intelectuales, como Amos Oz, ya han alertado de que la incursión en Gaza implicará una nueva gran campaña contra Israel. Pero incluso la izquierda israelí mantiene una posición muy tibia respecto a la incursión. Yes que la decisión de atacar a Hamas llega después de un tremendo cansancio de la sociedad israelí, harta de no encontrar ninguna salida ni ninguna esperanza. Y harta de saber que el otro lado trabaja incansablemente para destruirla.
Veamos, pues, las preguntas, dirigidas especialmente a los pancartistas que vociferan su odio a Israel por las calles de nuestras ciudades, la mayoría sospechosos habituales, desde los convencidos de la izquierda intolerante, siempre preparados a levantar el puño contra Israel, hasta los múltiples sectores del islamismo. Curioso, por cierto, este pornográfico compadreo. Los que salen a la calle dicen hacerlo a favor de la libertad de Palestina.
Bien, ¿dónde han estado durante todos estos años en que han crecido fenómenos fundamentalistas que oprimían hasta el delirio a los propios palestinos? ¿Hamas tiene algo que ver con la libertad, o tiene todo que ver con el fascismo de corte islamista? ¿La libertad se defiende adiestrando a niños para el suicidio y esclavizando a mujeres? ¿La libertad la defiende Irán, país que sostiene económicamente a Hamas? ¿Es la libertad el patrimonio de los terroristas de Hizbulah?
Edurne Uriarte:
Zapatero sabe que si ETA controlara totalmente el País Vasco y su estrategia fuera la de Hamás, su concepto de desproporcionado cambiaría totalmente. Con ETA haciendo una campaña de atentados suicidas a lo largo de toda España, lanzando cohetes contra los territorios cercanos de Navarra, la Rioja o Cantabria, con su población escondida en refugios antimisiles, y recibiendo, pongamos, armamento desde Francia e Inglaterra. Y nuestro presidente quiere hacernos creer que su respuesta sería policial, o que nos diría eso de que no hay una solución militar al conflicto, o que la «actitud» de ETA-Hamás ha sido «irresponsable». O que se dedicaría unos cuantos años a mendigar una intervención de la ONU mientras los habitantes de varias comunidades viven en refugios, la población española está aterrorizada por los atentados suicidas y una potencia vecina, algún Irán europeo, amenaza con aniquilarnos con una bomba nuclear que está a punto de obtener. Ése es el único análisis que un jefe de Gobierno no concernido directamente por esta guerra puede hacer. Todo lo demás es parte de esa inmensa mentira o ese show mediático (el Sarkoshow) en que algunos dirigentes europeos han convertido el conflicto palestino-israelí. Hasta que les concierna directamente, cuando la destrucción de Israel pueda ser la suya propia.
Ana Nuño en Libertad Digital:
Más desproporcionalidad: Israel mata y machaca, los terroristas atacan. Israel bombardea, Hamás lanza "cohetes artesanales". Los Qassam y los Grad no serán tan potentes y precisos como los misiles guiados por láser de las Fuerzas Defensivas de Israel, pero matan igual. Pero aún hay otra desproporcionalidad dentro de la desproporcionalidad, y más mortífera: precisamente porque son menos precisos es mayor la capacidad letal de los misiles de Hamás. Esta desproporcionalidad suele ser pasada por alto por nuestros ilustrados medios de comunicación: Israel no ordena acciones militares con el fin de matar civiles, Hamás sí. Y si hasta la fecha los israelíes sólo han tenido que enterrar a 24 víctimas mortales de los juguetitos artesanales de Hamás (que han dejado, por otra parte, más de 1.100 heridos), ello refleja también otra notable desproporcionalidad: las autoridades israelíes imponen medidas de seguridad excepcionales para garantizar el derecho a la vida de sus nacionales, mientras que los simpáticos resistentes islámicos (Hamás es el acrónimo de Harakat al Muqawama al Islamiya, Movimiento de Resistencia Islámico) no sólo no hacen lo propio con sus amadísimos conciudadanos palestinos, sino que los utilizan como carne de cañón mediática al instalar sus arsenales y disparar misiles desde residencias privadas o edificios públicos. Incluso, por increíble que parezca, han llegado a disparar misiles contra Israel... ¡desde una escuela construida en Gaza con fondos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unrwa)!
martes, 6 de enero de 2009
Palestinos

Esta celebración de los Reyes Magos rememora el momento simbólico en el que la religión cristiana se abre a todos los pueblos del mundo que, representados por los tres sabios de Oriente, se postran ante el Salvador. Más allá de la paganización total de la fiesta dela Epifanía, que queda en un desfile que alguien el otro día comparaba con la cabalgata del orgullo gay, es indignante que se use este acto de la sociedad civil para hacer exhibir opiniones políticas, sean estas cuales sean.Además, estas opiniones políticas no son unas cualesquiera, sino que son un apoyo descarado a un movimiento terrorista como Hamas, catalogado así por la UE. ¿Qué diríamos los españoles si un Santa Claus noruego se pusiera una bufanda con el logo de ETA? La izquierda occidental es la quinta columna del terrorismo islamista y antioccidental para minar las bases de nuestra sociedad. Con el Gobierno español a la cabeza.
Por suerte, sigue habiendo algunas y escasas voces en la prensa que defienden a Israel y su derecho a defenderse. David Gistau y Anson me han sorprendido hoy en El Mundo. De la columna de Gistau:
La chicharra progresista gusta de ver la entrada de Israel en Gaza como la de William Munny en la taberna de Big Whiskey: «Quien quiera vivir, que salga». Al pistolero encarnado por Clint Eastwood, después de descerrajar un tiro al tabernero, le reprocharon que hubiera disparado a un hombre desarmado: «Debió armarse cuando decidió decorar su taberna con el cadáver de mi amigo».La chicharra progresista gusta de ver la entrada de Israel en Gaza como la de William Munny en la taberna de Big Whiskey: «Quien quiera vivir, que salga». Al pistolero encarnado por Clint Eastwood, después de descerrajar un tiro al tabernero, le reprocharon que hubiera disparado a un hombre desarmado: «Debió armarse cuando decidió decorar su taberna con el cadáver de mi amigo».
Hamas no olvidó armarse, en la medida en que se lo permitió el bloqueo, cuando decidió granizar con misiles el sur de la nación cuya extinción anhela. Y, aun así, los motivos por los que Israel entró en la taberna no están claros para los custodios de la conciencia colectiva. No lo están porque la ocultación de los mismos es necesaria para atribuir a Israel una conducta psicópata, de maldad pura, de cartel de Wanted: «¿Es usted el William Munny de Misuri que mató a mujeres y niños porque sí?». Y si los motivos afloran, si de pronto se hace inevitable discutir sobre ellos, entonces hay que reducir su importancia para que no sirvan de coartada a un comportamiento irracional. O «desproporcionado», que ése es el término oficial. Es entonces cuando los misiles Qassam pasan a ser mercancía de una tienda de artículos de broma, inofensivos como el corcho de una escopeta de barraca de feria que por supuesto matan mal: los judíos de la ciudad de Sderot que disponen, cuando suenan las sirenas, de quince segundos para alcanzar el refugio son tan tontos que no se dan cuenta de que su manía de intentar sobrevivir deslegitima en términos morales la campaña de Israel contra unos bombarderos para los cuales la población civil no es daño colateral, sino objetivo.
El presidente Zetapé se pronunció ayer sobre el incendio en Oriente Próximo. Más allá de esa ingenuidad cursi según la cual la palabra «democracia» es el abracadabra que funde en un abrazo a cualquier enemigo milenario, dijo que la respuesta militar no es «el camino a la paz». Así pues, por paz entiende la resignación a vivir sin protestar ni actuar bajo los misiles, sobre todo cuando éstos no arruinan el postre del televidente europeo porque son omitidos por los cauces de información occidentales: ¿sabía la mayoría de la opinión pública europea que estaban cayendo antes del ataque israelí? ¿Les habría importado? ¿Les importa que, para arrastrar conciencias hacia el ladoceja del maniqueísmo, se esté haciendo pasar por imágenes de un bombardeo israelí las que corresponden a la explosión accidental de un Qassam en un mercado de Gaza?
Zetapé también dijo que es necesaria la intervención de un «mecanismo internacional» que estabilice la zona. La pregunta obligada es: ¿por qué ahora, y no hace dos meses, cuando era la población israelí la agredida? Que sea el ataque a Gaza lo que comprometa a los mismos gobiernos que se inhibieron cuando sonaban sirenas en Sderot es una forma de reconocer que había que entrar en la taberna.
.Y más sorprendente es que El País publique un artículo a favor de Israel. Es de André Glucksmann:
Es obligatorio destacar la palabra que triunfa y cimienta un tercer tipo de incondicionalidad, que condena urbi et orbi la actuación de Jerusalén por considerarla "desproporcionada". A las imágenes de Gaza bajo las bombas se añade, por consenso universal e inmediato, el subtítulo de que Israel actúa de manera desproporcionada. A veces, los reportajes y comentarios añaden palabras como "matanzas" y "guerra total". Afortunadamente, hasta ahora se ha evitado el vocablo "genocidio".
...
¿Cuál es la proporción justa que hay que respetar para que Israel cuente con unas opiniones favorables? ¿Que el Ejército israelí no utilice su superioridad técnica y se limite a emplear las mismas armas que Hamás, es decir, la guerra de los imprecisos misiles Grad, las piedras, la estrategia de los atentados suicidas a discreción, las bombas humanas y la selección deliberada de las poblaciones civiles como objetivos? O, mejor aún, ¿convendría que Israel espere pacientemente a que Hamás, gracias a Irán y Siria, "equilibre" su potencia de fuego?
A no ser que se trate de equilibrar no sólo los medios militares, sino los fines que se persiguen. Ya que Hamás -en contra de la Autoridad Palestina- se obstina en no reconocer el derecho de existir del Estado judío y sueña con la aniquilación de sus ciudadanos, ¿querríamos que Israel imite ese radicalismo y proceda a una gigantesca limpieza étnica? ¿De verdad queremos que Israel refleje "de forma proporcional" los deseos exterminadores de Hamás?
Y Fernando Iwasaki en ABC:
Deploro y condeno los bombardeos sobre la población civil palestina, pero también condeno y deploro los incesantes ataques de Hamás y Hezbolá sobre la población israelí. La rutina es usualmente la misma: los palestinos atacan con medios precarios y las desgracias que infligen pasan desapercibidas. Sin embargo, cuando al cabo de meses de ataques Israel responde con toda su potencia militar, la repulsa mundial es unánime.
Algunos de los bloggers que frecuento también defienden a Israel:
Seguiremos atentos a otras opiniones sobre la evolución de los acontecimientos en Gaza con la esperanza de que Israel nos haga el trabajo sucio a los occidentales, parando a los terroristas.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Todos contra Israel
He pasado unos días en Roma de vacaciones con la familia y no he tenido acceso a mucha información sobre la guerra entre Israel y los terroristas de Hamas. He visto algunos informativos de la TV italiana y otros de la infecta TVE internacional (alguien se debería preguntar alguna vez para qué sirve la TVE internacional y cuánto dinero nos cuesta). Todos, unánimes, critican la brutalidad de Israel, desinforman a la población con los números de víctimas y demás propaganda pro-terrorista, pro-islamista y antioccidental.
Hoy, recién llegado, he tenido acceso a las habituales fuentes de información, más amplias que la monolítica información izquierdista que dominan el panorama general de los medios.
Me ha parecido muy bien traído este ejemplo de Pascual:
Ya sé que el ejemplo resultará surrealista, pero hagamos un pequeño esfuerzo. Si en los últimos tres o cuatro años Andorra hubiera lanzado 5.000 cohetes contra ciudades y villas del Pirineo francés, si en la última semana hubiera lanzado 200 de esos cohetes. Si, además, el Gobierno de Andorra hubiera venido manifestando durante ese tiempo su voluntad de no detener los ataques hasta destruir Francia (por ridículo que esto pueda parecer), si los franceses de las villas cercanas a Andorra vivieran a golpe de sirenas, con 30 segundos tras cada aviso para ponerse a salvo en el refugio más cercano… si algo tan bizarro se produjera, todo el mundo podríamos estar seguros de algo: Francia acabaría entrando en Andorra y removiendo cielo y tierra hasta que la amenaza hubiera sido reducida.
En los medios occidentales se oculta que la mayoría de los muertos son terroristas de Hamas y que muhcas de las víctimas civiles son provocadas por los propios palestinos que sitúan las lanzaderas de cohetes en zonas residenciales, un crimen de guerra de los propios palestinos. Archipiélago Duda pone el dedo en la llaga de la manipulación de los medios españoles con su análisis de los titulares del domingo.
Y Hermann Tertsch, valiente, dice lo que muchos piensan pero no se atreven a escribir. Merece la pena leerlo entero.
Ya se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.
...
Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia.
El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.
Esperemos que Israel doblegue a Hamas, por el bien de todos nosotros, los europeos, digo. Israel es el muro de contención contra el islamismo terrorista y con ellos nos jugamos parte de nuestro futuro en libertad.